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viernes, 19 de julio de 2024

Luces de Japón




© Vilma Santillán (texto)

Como ya comentáramos en notas anteriores, parece que este año Japón ha decidido ser protagonista no sólo en portales turísticos sino también en los tecnológicos y artísticos.

Tokyo es escenario de la mayor proyección de video mapping realizada hasta hoy. El trabajo se ha realizado sobre la torre del Gobierno Metropolitano de Tokyo, en el barrio de Shinjuku. Todas las noches, a partir de las 19, se proyecta cinco veces un show de luz y sonido denominado Tokyo Night & Light que consta de tres partes o movimientos musicales, que conforman el Tokyo Concerto, cuyo autor es Hideaki Takahashi.

El primero, denominado “Creación desde la Naturaleza”; el segundo,“Diversidad Cultural”; y el tercero, “Tecnología y Futuro”. A lo largo de la proyección se pueden ver imágenes de la barrera de coral de Ogasawara, de la foresta de Okutama, del Monte Fuji y de otros lugares y paisajes emblemáticos del país. Al final de esos movimientos, una coda, denominada “Evolución”, muestra un juego de formas, colores y luces proyectadas, también, sobre la fachada Este del edificio municipal. La Luna también es protagonista en las proyecciones del fragmento denominado “Ciclo Lunar”.

Este espectáculo de video mapping recibió la Certificación Guiness como la mayor proyección arquitectural de video mapping permanente: su superficie es de 13.905 metros cuadrados

[+info en: Tokyo Projection Mapping Project; video en: https://youtu.be/7A4Mgnr4ViU ]

miércoles, 19 de julio de 2023

El día y la noche en el Museo de la Vida Cotidiana de Ōsaka

 


© Mauricio Rinaldi

Tomo un pincel para pintar con tinta china y evalúo su calidad y su precio. Lo devuelvo a su canasto y miro otros elementos para hacer pintura sumi-é en un local que vende estos artículos. En frente, mi esposa se interesa por unos kimonos y sus diversos accesorios en otro local. Luego nos reunimos en el centro de la calle y continuamos caminando curioseando los infinitos negocios que se suceden a un lado y a otro de una calle peatonal techada de 3 km de Ōsaka. Es la Tenjinbashisuji Shoping Arcade, la más extensa de su tipo en Japón. Se trata de calles comerciales donde los vecinos acuden para realizar sus compras diarias y son comunes en las ciudades japonesas. Toda la vida cotidiana se condensa bajo estos techos que protegen de las incomodidades climáticas. El techado de estas calles comerciales filtra la luz del día tamizándola en una envolvente difusa. Allí se encuentra todo lo imaginable: hay bares y supermercados, vendedores de fruta y carne, farmacias y perfumerías, electrónica y ferretería, ropa y mercería, etc.

Esta galería termina en una avenida con edificios modernos en el área de Umeda de la ciudad de Ōsaka. Ni bien salimos de esta galería entramos en uno de esos edificios y subimos hasta el octavo piso en donde se encuentra el Museo de la Vida Cotidiana de Ōsaka (Ōsaka Museum of Housing and Living). Luego de comprar los tickets de entrada recorremos dos halls de recepción que explican el modo de vida en esta ciudad en el siglo XIX. A continuación subimos por una escalera mecánica y entramos en un salón inmenso donde se ha reproducido un barrio de esa época. Al avanzar por las dos calles que organizan esta mini urbanización podemos ver negocios de comida, talleres de artesanos como encuadernador de libros y costurera de kimonos, así como viviendas tradicionales. Podemos entrar en estas casas que están ambientadas con los objetos correspondientes a cada caso. Algunos visitantes se visten con trajes tradicionales (kimonos, yukatas, haoris, etc.) que allí se alquilan, y se transforman en involuntarios figurantes que contribuyen a ambientar esta escenificación.

Pero lo más interesante es que este espacio está cubierto por un techo curvo en media caña totalmente pintado de blanco. Desde los costados del salón diversas luminarias de LED inundan de luz esta bóveda, constituyendo todo el conjunto un sistema de iluminación indirecta y difusa, al modo de la cúpula Fortuny. Mientras visitamos estas casas entrando y saliendo de ellas y recorremos estas dos calles, la iluminación se modifica lentamente para simular el paso de la luz diurna a una situación nocturna. La claridad del blanco frío se transforma así en una penumbra de azul profundo matizada por puntos de luz cálida provenientes del interior de las casas y de farolitos en las calles. Luego, la iluminación cambia retornando al día en un ciclo que se repite cada treinta minutos. Una pista sonora completa la ambientación con voces y sonidos de la vida diaria.

Al terminar la visita el ascensor nos devuelve a la planta baja y nuevamente estamos en el extremo de la calle techada, donde la tarde ha avanzado y la luz del sol ha cambiado. Las diferencias entre la vida moderna y la tradición del siglo XIX se hacen notorias, pero al mismo tiempo algo las identifica: el ritmo de lo cotidiano bajo la luz.

[+ info en: www.konjyakukan.com]


sábado, 11 de abril de 2020

El Museo de la Lámpara de Kyoto





© Mauricio Rinaldi

 

Quien viaje a Japón y recorra la ciudad de Kyoto, puede visitar el Museo de la Lámpara. Se trata de una colección de 1.600 piezas – de las que se exhiben unas 800 –, constituida por lámparas de aceite y candeleros de velas, en gran parte de procedencia europea, pero también procedentes de la tradición japonesa, todas del siglo XIX.

 

El museo se encuentra en un lugar privilegiado de Kyoto, justo al lado de la entrada del santuario Yasaka-Jinja en el parque Maruyama, frente a una concurrida avenida de la zona de  Higashiyama-ku. Sin embargo, el visitante debe buscarlo con atención, ya que no presenta una entrada llamativa; sólo hay una sencilla puerta de vidrio con una gran silueta de una típica lámpara de aceite. En efecto, se trata de un lugar curioso, instalado en un terreno angosto. Al ingresar en el estrecho pasillo, un encargado nos interpela desde una ventanilla casi inadvertida. Allí se paga la entrada y el encargado nos invita a subir a la primera planta por una escalera. Al llegar, nos encontramos con una sala rodeada por vitrinas de vidrio en cuyo interior se amontonan las más diversas piezas de iluminación, sin ningún criterio museográfico y con escasa información sobre lo exhibido. Así, lámparas de aceite francesas conviven con mecheros ingleses, entre los cuales se hallan accesorios como cajas de fósforos de la época, pantallas de vidrio coloreado, espejos reflectores y tubos de  vidrio transparente de protección. Una gran araña colgada del techo invade el centro de la sala, obligándonos a un recorrido circular. Una segunda planta exhibe piezas similares con igual desorden.

 

El pobre estado de limpieza y la sucesión aleatoria de elementos confiere a este museo una atmósfera de tiempo detenido, como la de un lugar que se ha congelado en la historia. Sin embargo, es precisamente todo este conglomerado el que causa curiosidad, por lo que recomendamos su visita a todos los interesados en la iluminación.